El fabricante japonés de automóviles Nissan ha anunciado un amplio plan de reestructuración global que incluye la eliminación de 11.000 empleos adicionales y el cierre de siete plantas de fabricación. La decisión responde a la creciente presión financiera causada por la caída de las ventas en mercados clave, la intensificación de la competencia y el fracaso de una propuesta de fusión con empresas rivales. Esta última ronda de despidos eleva el total de recortes de empleos de Nissan a aproximadamente 20.000 en el último año, lo que representa casi el 15 % de su plantilla global.

La compañía emplea actualmente a unas 133.500 personas en todo el mundo. Dos tercios de los nuevos recortes se centrarán en puestos de fabricación, mientras que el resto afectará a puestos de ventas, administración, investigación y personal contratado. Nissan se ha visto especialmente afectada por la caída de las ventas en China y las agresivas estrategias de descuentos en Estados Unidos , que han reducido significativamente sus márgenes de beneficio. La compañía informó recientemente una pérdida anual de 670.000 millones de yenes, equivalente a unos 4.500 millones de dólares.
Además, el beneficio operativo se ha desplomado un 88 % interanual, con proyecciones que indican una pérdida operativa de 200 000 millones de yenes solo en el primer trimestre. Los ejecutivos de la compañía señalaron errores estratégicos pasados, en particular durante la presidencia de Carlos Ghosn, quien priorizó la cuota de mercado sobre la innovación de productos. Los analistas afirman que este enfoque dejó a Nissan vulnerable a una oleada de nuevos competidores, especialmente en el mercado de vehículos eléctricos, donde los fabricantes chinos han tomado la delantera.
Los intentos de fusión con Honda y Mitsubishi fracasaron a principios de este año, eliminando una posible vía para escalar y compartir los costos de desarrollo. El director ejecutivo, Iván Espinosa, quien reemplazó a Makoto Uchida a principios de este año, describió los resultados financieros como una llamada de atención y enfatizó la necesidad de cambios estructurales inmediatos. El plan de reestructuración busca generar ahorros de costos de casi 500 mil millones de yenes. Sin embargo, Nissan aún no ha revelado las ubicaciones específicas de los cierres de plantas ni dónde se concentrarán los recortes de empleo.
En Estados Unidos , donde Nissan opera varias instalaciones clave, existe una creciente preocupación entre los empleados. Según informes, la planta de la compañía en Smyrna, Tennessee, que emplea a más de 5700 trabajadores, está bajo revisión, aunque no se ha confirmado ningún cierre. Nissan había anunciado previamente sus planes de aumentar la producción en esta planta, su mayor centro de fabricación en Norteamérica. Como parte de su estrategia de reestructuración, Nissan también anunció que reduciría la complejidad de los componentes de sus vehículos en un 70 %.
Se espera que esta medida mejore la eficiencia y potencialmente desplace una mayor producción hacia mercados clave para mitigar el impacto de las fluctuaciones arancelarias. El panorama sigue siendo incierto, ya que las condiciones económicas globales, el aumento de los costos y la evolución de las políticas comerciales siguen afectando gravemente a la industria automotriz. Nissan no ha publicado un pronóstico financiero para el próximo año, debido a la naturaleza impredecible de las medidas comerciales internacionales y la continua volatilidad del mercado. – Por MENA Newswire News Desk.
